miércoles, 11 de junio de 2014

AFRONTANDO SITUACIONES COMPLICADAS

A veces el problema es que tu corazón no quiere admitir lo que tu mente ya sabe (Anonymous)

Muchas veces, la vida nos pone frente a situaciones críticas, límites, situaciones en las que no nos gustaría vernos jamás, situaciones que crees que van en contra de las creencias que piensas que tienes y de los valores que te han enseñado. Pero de repente, sin motivo aparente sucede. Te encuentras dentro de este camino y no sabes que rumbo tomar. Pretendes dejárselo al destino, al paso del tiempo o a la propia suerte, pero lo cierto es que no sabes ni cómo actuar.

El colapso emocional se produce cuando la persona valora que lo que le sucede supera los recursos personales para hacerle frente, y es entonces cuando siente que no puede manejar lo que le está ocurriendo y va afectando de manera directa a su bienestar (Lazarus y Folkman, 1986). Este tipo de reacción genera diferentes tipos de respuesta de afrontamiento en las personas. Una de ellas es minimizar o negar el problema, es decir, bloquear la emoción e incluso hacer como si nada hubiera pasado para intentar no asumir que nos está ocurriendo. Aparentemente es la más fácil, pero es la que peores consecuencias tiene para nuestro estado de salud, ya que la inhibición emocional ocasiona la aparición de enfermedades con el tiempo. Pero también es verdad que a corto plazo y a nivel inmediato nos puede ayudar a sobrellevar la situación. Suele ser un recurso necesario, junto con la distracción y el distanciamiento.

El distanciamiento nos permite valorar la situación como espectador del problema y ayuda, con el tiempo, a que seamos conscientes del papel que jugamos en la escena, por qué nos sentimos como nos sentimos, qué hemos hecho para llegar a esto, qué es lo que realmente necesitamos y queremos. La reflexión lógica y racional no puede ir separada de la emocional, aunque bien es cierto, que ante momentos de crisis personal ambas confunden a la persona y de ahí la incapacidad de poder asumir la situación y evitarla.

En primer lugar, si que es importante poder desahogarse, compartir los sentimientos, la preocupación y el miedo con alguien de confianza. O bien, buscar ayuda de un psicólogo que pueda facilitar la reconducción del camino. Esto va a favorecer que se reduzca el malestar contenido, sin embargo, luego se necesitará más. Y he aquí dos caminos, el de la evitación o el del afrontamiento de la situación. Afrontar la situación supone aceptar que tenemos miedos y dificultades pero que tratamos de encontrar un significado a lo que nos está pasando. El problema, generalmente, no viene solo. No es un hecho aislado, sino que existen una serie de sucesos predisponentes, a nivel remoto y a nivel reciente, que inciden sobre la persona y ello acompaña al desarrollo de la conducta problema y a sus consecuencias.

En nuestro proceso de vida establecemos un camino a seguir influenciado por nuestra familia, los valores que nos han dado, lo que nos han enseñado, aquello que se considera normativo y ajustado a la norma social. Pretendemos satisfacer las normas de lo correcto, aceptar nuestro destino, y sin embargo, nadie nos enseña a creer en nosotros mismos ni a guiarnos por lo que sentimos. Vivimos más pendientes de lo que pensarán los demás y cómo les afectarán nuestras decisiones, que de satisfacer nuestra verdadera felicidad. En la mayoría de las ocasiones, hace que las personas no sean capaces de afrontar las situaciones y escapen de ellas.

Nos movemos y manejamos dentro de una zona de confort, metafóricamente hablando es la zona en la que estamos cuando nos encontramos en un entorno que dominamos, sea este agradable o no. Es tu lugar de control, donde todo es conocido y cómodo aunque no sea bueno. Tus conocimientos, tus habilidades, actitudes, tus relaciones, todo aquello que conoces es tu zona de confort. Fuera de esta, se encontraría la zona de aprendizaje, donde puedes experimentar, puedes crecer, puedes permitir nuevos cambios en tu vida, pero está llena de incertidumbre, puesto que no la manejas. Existen personas que se atreven a salir de su zona de confort constantemente para abrirse y conocer nuevos aprendizajes. Pero hay muchas otras, en las que el miedo que les provoca genera incapacidad y prefieren permanecer en su zona de confort, aún estando insatisfechos, ya que salir de ella es un auténtico peligro.

Luego se encontraría la zona de pánico, nombrada así por los que no quieren salir de su zona de confort y que tampoco quieren que tú salgas de ella, el mensaje vendría a ser “No salgas, va a ser terrible” ”¿Y si te sale mal?” pero la pregunta podría ser “¿y si me sale bien?”. Lo que para unas personas puede ser zona de pánico para otros es la zona de las oportunidades, la zona mágica donde te pueden ocurrir grandes cosas que aún no conoces porque todavía no has estado allí. La gente que no se atreve a salir tiene miedo a perder lo que tenían, o peor aún a perderse ellos mismos.

El no afrontamiento de las situaciones puede hacer que constantemente nos estemos preguntando qué habría pasado, y puede que estemos perdiendo una gran oportunidad de encontrarle un sentido a aquello que nos está sucediendo. Después de desahogarse es necesario tomar conciencia de que nos está pasando y que estamos sintiendo. Aceptar nuestros miedos, inseguridades, rabia y sentimientos contradictorios como parte de nosotros. Si hemos llegado a esta situación, a este punto de inflexión en nuestras vidas, puede que sea importante y valiente afrontarlo. Encontrar un momento adecuado, darse tiempo si es posible y ver que se puede encontrar de bueno en esto para uno mismo.

Sin embargo, puede ocurrir que aunque tú te sientas preparado y dispuesto a afrontar la situación, la otra persona no quiera hacerlo y lo evite. Pero aunque sientas que existe una forma de manejar y afrontar las circunstancias o incluso creas que no terminaste de hacer las cosas como debías, es importante y necesario aceptar las decisiones del otro de no afrontamiento. Trabajarlo y comprenderlo te hará crecer y madurar. No todas las crisis acaban en resolución, algunas se ignoran y tratan de evitarse por el miedo que genera, pero si lo descubrimos y lo afrontamos con ayuda creceremos y maduraremos como personas, aprenderemos de la experiencia y nos fortalecerá para el futuro.

 El punto no es aprender a dejar a ir a la gente, sino aprender a dejar ir el pedazo de ti que se quedó con ellos.





viernes, 2 de mayo de 2014

CAMBIOS DE ROL Y VALORES EN CÁNCER DE MAMA

Ha sido una gran alegría para mí la publicación de mi artículo Cambios de Rol y Valores en la revista Geysalus. Es una revista que edita GEICAM (Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama) y está dirigida a todas las mujeres y familias que sufren esta enfermedad. Con ello, pretendo ayudar en la buena integración de los cambios que se producen para toda la familia. 

Y de repente llega la enfermedad a tu vida, sin previo aviso y tan inesperada que todo tu mundo cambia. Tus proyectos y tus sueños dejan de ser prioritarios y ahora es momento de centrarse en lo que viene, un nuevo camino, desconocido y lleno de obstáculos, que junto a tu familia vas a ir superando y tendrás que ir adaptándote y buscar una nueva normalidad. Conocerse como portadora de cáncer desencadena una reacción psicológica de crisis vital en la que surgen conflictos interpersonales, se deteriora la capacidad de relación y seguridad en uno mismo y se dificulta la toma de decisiones.
A partir de ahora el papel de madre y pareja que has ejercido va a cambiar, a la vez que también lo hará el desempeñado por tu familia. Durante el proceso de enfermedad, la familia va a vivir ciclos repetitivos de rabia, desolación, falta de control, desajuste y una nueva adaptación. Es totalmente natural e incluso puede suponer una oportunidad para el fortalecimiento, la recuperación y comprensión de las necesidades y expectativas de cada miembro de la familia.
La reestructuración y reorganización del sistema familiar plantea desafíos importantes para todos los miembros y asumir nuevos roles no va a ser fácil. Las mujeres que se hacían cargo de todo, que asumían los problemas cotidianos o que siempre habían ocupado la función de proveer los cuidados pueden tener más dificultad en adaptarse a un papel más dependiente. Y las personas que nunca han ejercido estos roles pueden tener más problemas para responsabilizarse y proporcionar cuidados a su ser querido. Por ello, hay que entender el esfuerzo que toda la familia está poniendo en adaptarse a esta nueva situación y que supone un proceso de aprendizaje y entendimiento mutuo.
Desde el momento del diagnóstico hay que tener en cuenta las necesidades y preocupaciones de la familia, por lo que es fundamental una buena comunicación que facilite la expresión de sentimientos y tensiones y, favorezca la reasignación temporal de nuevos roles. La comprensión de los posibles cambios puede ayudar a tomar medidas para fomentar las relaciones sanas y el apoyo mutuo durante este tiempo.

Contigo misma. Acepta los cuidados que te dan tu pareja y tus hijos. Para ellos también es importante sentir que te ayudan. Pero a veces sucede, que vuestra familia o tú tenéis una conducta muy sobreprotectora o controladora con el otro. Tu familia puede tener todo el control en la comunicación con el equipo médico e incluso saber más que tú sobre los detalles del diagnóstico y el tratamiento. Este acto tiene como finalidad evitarte preocupaciones, y es una muestra de cariño y protección hacia ti, pero mal dirigido. Mal dirigido porque os puede generar frustración y soledad al no compartir las decisiones. Esto puede afectar a la propia autoestima y si no estás de acuerdo con este pacto de silencio, habla con tu familia, muéstrale tus verdaderos sentimientos y conoce los suyos. Estableced juntos la forma en que queréis implicaros en las decisiones sobre el tratamiento, los cuidados y otros temas.
La continuación del artículo en el siguiente enlace: http://www.geicam.org/images/stories/recursos/revista/2014/Geysalus_23.pdf#page=15

jueves, 6 de febrero de 2014

¿PODEMOS APRENDER A SER FELICES?

La felicidad se alcanza cuando lo que uno piense, lo que uno se dice y lo que uno hace están en armonía (Gandhi)

¿Nos hemos parado a pensar si realmente somos felices? ¿Qué es lo que hace al ser humano más feliz? Creemos que logrando nuestros sueños, aspirando a un mejor trabajo, una bonita casa o una vida con lujos es la fuente de la verdadera felicidad. Sin embargo, lejos de lo que se ha pensado, sabemos que ni el dinero, ni vivir en un determinado país, ni la educación o la propia salud hacen más felices a las personas. Por lo que, del antiguo dicho “salud, dinero y amor” sólo prevalecería el amor y el contacto con los demás. Se ha comprobado que la consecución de objetivos (comprarte una casa o que te toque la lotería) supone una fuente de felicidad limitada, pues, al cabo de tres meses la alegría inicial disminuye. Lo mismo sucede con la riqueza, ya que no son más felices las personas con más dinero, sino aquellas cuyos ingresos medios cubren sus necesidades básicas. A partir de ahí, no hay más felicidad.

En los últimos años una corriente de la psicología se ha interesado por estudiar los aspectos que determinan la ciencia de la felicidad, en contraposición a lo estudiado previamente, la enfermedad mental y los pensamientos negativos. La Psicología Positiva de Seligman trata sobre ello, la Ciencia de la Felicidad. Realmente, no son los hechos o las situaciones las que causan los estados emocionales depresivos. Son las interpretaciones que hacen las personas sobre estos hechos. Y en las personas más optimistas prevalecen el empuje personal y la capacidad para afrontar los problemas. Pero ¿qué es lo que determina el optimismo? ¿Es algo genético o ambiental? Y sobre todo ¿se puede cambiar?

En primer lugar, planteándonos qué sería la felicidad habría que aludir a cinco componentes que constituyen el constructo.

-    Emociones Positivas. Es todo aquello que nos produce placer, confort o éxtasis. Aquello que asociamos, al menos en occidente, al consumo de objetos y experiencias. Tal como, comer chocolate, escuchar música y dar y recibir cariño.
-     Vida comprometida. Ser uno con nosotros mismos, es decir, conocer nuestros puntos fuertes, explotar las fortalezas personales y volcarnos en nuestras pasiones, desarrollar un mayor número de experiencias óptimas y fluir, tener conciencia.
-       Vida significativa. Dar un sentido y un significado a la vida más allá de ti mismo. Ser parte de algo más grande que tú mismo contribuye al bienestar. Puede ser la familia, un grupo o la naturaleza lo que nos dé significado.
-    Logros. Junto a la búsqueda de placer, es la otra  variable a la que más frecuentemente las personas asociamos el concepto felicidad.
-     Relaciones. El amor, la alegría, el estar rodeado de gente que nos aprecie y apreciemos es la mayor fuente de felicidad. Y más que la cantidad es la calidad de estas relaciones la que nos produce satisfacción. Es importante cultivar y cuidar las relaciones porque son el mejor antídoto en los “bajones” de la vida.

Diferentes estudios muestran como la pertenencia a un grupo o no determina las diferencias culturales en felicidad de algunos países. EEUU o Alemania son más individualistas y la autonomía e independencia son las mayores fuentes de felicidad. Por contra, países colectivistas como Argentina o España valoran más positivamente el ser parte de un grupo. Por tanto, nuestra felicidad, va a variar en función de la cultura y los valores que imperen donde hemos nacido. Y sin embargo, no tendrá que ver con las condiciones climáticas, pues las españolas de más de 50 años son las terceras europeas que con más frecuencia se deprimen.

La genética y heredabilidad del estado de ánimo se transmite de padres a hijos. Entre un 25-50% de nuestro humor viene escrito en nuestros genes. Sin embargo, la plasticidad del cerebro nos permite poder cambiar el pesimismo si queremos. El objetivo es enseñar a aprender de las malas experiencias y potenciar y disfrutar de las buenas situaciones que ofrece la vida. ¿Qué se puede hacer si no eres feliz? Lo más importante, tener una vida comprometida y una vida con significado. La búsqueda de emociones positivas y logros es la que menos correlación tiene con la felicidad.

Existen estudios que plantean que las personas con depresión o con problemas para regular su estado de ánimo tienen un déficit atencional. Es decir, presentan problemas para centrar sus recursos atencionales hacia lo positivo, focalizando y fijando siempre su atención hacia lo negativo, y presentando problemas para desengancharse de la información negativa. Y para los que crean que la propia realidad conduce a la desilusión se equivocan. Es nuestra propia percepción, subjetiva, la que nos lleva a hacer dicho análisis. Se ha visto, que las personas más felices analizan mucho más los sucesos negativos de la vida que los pesimistas los positivos. Creencias como “si pienso positivo, luego vendrá el chasco” son las que influyen en nuestro estado de ánimo y moldean el pesimismo. El optimista confía en encontrar soluciones, persevera en su esfuerzo, valora los aspectos positivos y negativos y controla más los acontecimientos, mientras que los pesimistas sólo ven la barrera de lo negativo.

Para mejorar la satisfacción en la vida se puede trabajar unos ejercicios diarios, que han demostrado ser más eficaces que la terapia cognitiva y los fármacos a los seis meses. En el vídeo que os expongo abajo aparecen algunos de los resultados obtenidos.

1   Para tener una vida agradable y con estímulos placenteros, el ejercicio  sería que antes de acostarte repasaras el día y escribieras tres cosas positivas que te han sucedido y el por qué han hecho que el día vaya muy bien.
2    Para tener una vida comprometida es muy importante el agradecimiento. Es la correlación más positiva con la satisfacción en la vida. Puedes pensar en una persona que sea muy importante para ti, que ha hecho mucho por ti y que nunca se lo has agradecido. Escríbele una carta, llámala, cítala y cuando la veas léesela.
3   Para tener una vida con significado el ejercicio sería que para la próxima semana pensases una actividad divertida, pero también altruista y hazla. La ilusión que provoca hacer algo divertido desaparecerá, mientras la acción altruista te seguirá haciendo feliz.


Y finalmente, y si se quisiera, todos podemos cambiar. Creer en uno mismo, aceptarse y entrenarse en implicarse y en ver lo bonito de la vida es la verdadera ciencia de la felicidad.







viernes, 22 de noviembre de 2013

PROGRAMA DE EDUCACIÓN PARA LA SALUD PARA PACIENTES ONCOLÓGICOS

Hace tiempo que no publico en el blog y de nuevo lo retomo para hablaros acerca de un proyecto que estoy realizando en colaboración con las fisioterapeutas de la clínica Ruber Physios aquí en Madrid. Son unos talleres gratuitos que impartimos desde la clínica para pacientes con cáncer, familiares y todo aquel que quiera venir. Nuestro objetivo es conseguir la participación activa de los pacientes en sus cuidados y mejorar al máximo su bienestar y calidad de vida. Con el Programa de Educación para la Salud queremos atender las distintas necesidades que van surgiendo a lo largo del proceso de enfermedad y curación, así como dotarles de estrategias y recursos para que sean capaces de afrontar las dificultades médicas y psicosociales que se van encontrando.

Algunos de los talleres que os presento ya se han realizado, pero tendrán nuevas fechas, por lo que si estáis interesados en alguno en concreto y ya se hizo no hay problema ya que se realizará nuevamente.

17 Octubre: REHABILITACIÓN POSTQUIRÚRGICA EN CÁNCER DE MAMA. PREVENCIÓN Y REHABILITACIÓN DEL LINFEDEMA.
Ponentes: Laura López González. Horarios: 11:00 y 18:00 horas

13 de Noviembre 2013: LA FAMILIA ANTE LA ENFERMEDAD. COMUNICACIÓN Y AFRONTAMIENTO.
Potentes: Lourdes Trillo Oteros. Horarios: 11:00 y 18:00 horas

19 de Noviembre 2013. TALLER DE SUELO PÉLVICO.
Ponentes: Inmaculada Santos García. Horarios: 11:00 y 18:00 horas

10 de Diciembre 2013: SEMINARIO DE ATM (ARTICULACIÓN TEMPOROMANDIBULAR).
Ponentes: Elena Cabezas Yagüe. Horarios: 11:00 y 18:00 horas.

12 de Diciembre 2013: TALLER DE RELAJACIÓN, CONTROL DE SÍNTOMAS Y CONTROL DEL DOLOR.
Ponentes: Lourdes Trillo Oteros e Inmaculada Santos García. Horarios: 11:00 y 18:00 horas

15 de Enero 2014: NUTRICIÓN, SALUD Y EJERCICIO FÍSICO.
Ponentes: Laura López González. Horarios: 11:00 y 18:00 horas.

13 de Febrero 2014: CÓMO MANEJAR EL ESTRÉS, AFROTNAMIENTO EN SITUACIONES DIFÍCILES.
Ponentes: Lourdes Trillo Oteros y Elena Cabezas Yagüe. Horarios: 11:00 y 18:00 horas.

13 de Marzo: AUTOESTIMA E IMAGEN CORPORAL, COLOCACIÓN DE PAÑUELOS Y MAQUILLAJE.
Ponentes: Laura López González y Lourdes Trillo Oteros. Horarios: 11:00 y 18:00 horas.

9 de Abril: LA VIDA EN PAREJA TRAS LA ENFERMEDAD Y SEXUALIDAD.
Ponentes: Lourdes Trillo Oteros e Inmaculada Santos García. Horarios: 11:00 y 18:00 horas.

7 de Mayo: CURADOS DE CÁNCER. EXPERIENCIA DE UNA PACIENTE. Ponentes: Lourdes Trillo Oteros. Horarios: 11:00 y 18:00 horas.

Lugar: Ruber Physios (C/Maldonado nº 52, 28006 Madrid)
Se ruega llamar para reservar asistencia gratuita: 91 111 93 10
También podéis poneros en contacto conmigo a través del blog o escribidme a lourdestrillo@gmail.com

     

Y para todo aquel profesional o personas con enfermedad que desconozcan los servicios asistenciales que proporcionamos los psicooncólogos a los pacientes y familias y que nos diferencia del resto de compañeros de la psicología o psiquiatría clínica, os los expongo a continuación:

- Programas de prevención y promoción de la salud (Programas para dejar de fumar, Programas Psicoeducativos de mejora de la calidad de vida...)

-  Evaluación clínica del estado mental y del nivel de adaptación a la enfermedad y a los tratamientos

-  Servicio de asesoramiento breve:
  • Prevención y tratamiento de reacciones de estrés asociadas a la enfermedad
  • Toma de decisiones y adscripción a pautas médicas
  • Problemas de comunicación con la familia y personal sanitario
  • Preparación a la cirugía, TPH y a procedimientos médicos invasivos
  • Problemas de pareja
-  Terapia psicológica: Tratamiento de los trastornos psicopatológicos, ansiedad, depresión u otros

-  Tratamientos asociados a la patología del cáncer, tratamientos y efectos secundarios
  • Control de náuseas y vómitos anticipatorios condicionados a la QT
  • Control de fatiga y malestar
  • Síntomas menopáusicos
  • Alteraciones en los cambios de imagen corporal y problemas sexuales
  • Dolor crónico y agudo
  • Fobias a los aparatos y a los procedimientos
-  Tratamiento y prevención del duelo complicado

-  Formación a personal sanitario en habilidades de comunicación y manejo emocional del paciente

Por lo que cualquier tipo de propuesta, sugerencia o interés escribidme y lo valoramos!!

martes, 11 de junio de 2013

¿NOS ENGAÑA EL CEREBRO?

La vida sería imposible si todo se recordase. El secreto está en saber elegir lo que debe olvidar
(Roger Martin Gard)

Nuestro recuerdo sobre la realidad no es real. El cerebro no reproduce las experiencias que vivimos de forma verídica, sino que confabula y falsifica lo que recordamos y pensamos sobre nosotros mismos. Como organismo vivo, es fruto de la selección natural y su finalidad principal no es mejorar la comprensión del mundo sino que sobrevivamos en él. Para ello, resulta más adaptativo una historia con sentido completo y en parte falsa, que otra coherente e incompleta. Filtramos aquello que necesitamos, que nos hace la vida más fácil y eliminamos la información irrelevante. Nuestras vivencias son en realidad una ilusión construida en nuestro cerebro, en base a nuestras actitudes, emociones, imaginación y experiencias.

El hipocampo tiene un papel importante en la formación de nuevos recuerdos de los acontecimientos experimentados, tanto episódicos como autobiográficos. Las personas que presentan lesiones en el hipocampo pierden la capacidad para construir nuevos recuerdos (memoria anterógrada), y a menudo afecta a los recuerdos anteriores a la lesión (memoria retrógrada).  En el Alzheimer, el síntoma inicial es la inhabilidad de adquirir nuevas memorias que va progresando hasta olvidar la propia noción de sí mismo.

Existen numerosos casos de procesos patológicos. El paciente H.M., en los años 50, se vio sometido a una cirugía para tratar sus crisis epilépticas. El resultado de la cirugía fue la extirpación de la amígdala, la mayor parte del hipocampo y la corteza parahipocámpica, en ambos hemisferios cerebrales. Después de la operación, H.M. conservó intactos todos sus recuerdos anteriores, pero todo lo vivido desde entonces no ha quedado registrado en su cerebro (memoria anterógrada). Su incapacidad le impide reconocer a las personas que se han interesado por él después de la operación y que le visitan regularmente. No ha aprendido sus nombres ni reconocería a ninguno de ellos si se los encontrara por la calle. Si una persona entra en su habitación, habla con él y adquiere cierta confianza, pero si sale y vuelve a entrar al cabo de unos segundos, el paciente le hablará como si nunca le hubiera visto antes.

Otro famoso caso fue el descrito por Sacks, el Hombre que confundió a su mujer con un sombrero, en el que Dr. P., músico y profesor de música, dejó de reconocer las caras, ni siquiera las familiares. Podía ver los elementos simples pero no relacionarlos entre sí, hasta el punto de que a menudo se dirigía hacia objetos y muebles por confundirlos con personas. En un momento dado va a ponerse su sombrero, y en vez de ello coge la cabeza de su mujer e intenta ponérselo como si ella fuese el sombrero. El Dr. P es una especie de ordenador que no reconocía visualmente las cosas sino que construía su mundo perceptivo mediante relaciones esquemáticas y otros rasgos distintivos.

Al margen de situaciones patológicas, en la población general también se producen sensaciones perceptivas, como el fenómeno Déjà vu o la experiencia de haber vivido un hecho completamente nuevo. Esto se produce por un retraso en el cerebro de fracciones de segundo en procesar la información, pero no en el almacenamiento en la memoria. Por eso, cuando la procesamos tenemos la sensación de que la estamos viviendo y recordando a la vez. El presente se hace pasado en nuestra cabeza.

Mediante los sentidos, el cerebro dialoga con el mundo externo, pero en muchas ocasiones la información que recibe es confusa y se producen los engaños cerebrales, creando una realidad lógica acorde a nuestros esquemas mentales. Por ejemplo, en un lugar donde hay mucho ruido, nuestro cerebro rellena los huecos auditivos y de esta manera nos permite mantener una conversación. Y también sucede en situaciones de alto estrés o cansancio, donde las entradas sensoriales son muy deficientes y pueden provocar alucinaciones en personas sanas.  Puede abarcar la memoria, pues los recuerdos son una mezcla de realidad y ficción. 

Los recuerdos se pueden recuperar gracias a la excitación eléctrica de ciertas neuronas. La activación de un grupo concreto permite recuperar un recuerdo. La transmisión de las señales eléctricas a través de las neuronas viene provocada a su vez por sustancias químicas llamadas neurotransmisores. Por tanto, la memoria está basada en la química y es un proceso que está en constante cambio. Las experiencias están codificadas en distintas partes del cerebro, en forma de cambios en la fuerza de las transmisiones sinápticas dentro de la red neuronal. La memoria son los cambios en el peso, en la fuerza de las sinapsis del cerebro.

La memoria no es un proceso unitario. Existen diferentes tipos de memoria. Las experiencias que registramos del medio se almacenan de forma limitada en el hipocampo y éste establece conexiones con distintas regiones de la corteza (cortex auditivo, cortex visual). Este tráfico neuronal es lo que se conoce como el proceso de consolidación. Los recuerdos tienen que ser consolidados y en este proceso intervienen el hipocampo y el cortex. Finalmente, los recuerdos abandonan el hipocampo y quedan fijados en la corteza. Así la memoria de la infancia está en el cortex y no depende del hipocampo. Por lo que en casos de extirpación o lesión hipocampal no perderíamos recuerdos, pero no podríamos crear nuevos.

Como proceso de adaptación existen aprendizajes y experiencias que no olvidamos y que permanecen siempre es nuestra memoria. Son aquellas que hemos adquirido mediante aprendizaje, pero que están automatizadas (memoria procedimental), por ejemplo montar en biclicleta. Esta memoria motora está sujeta a una estructura diferente, los ganglios basales y el deterioro es diferente al verbal, pues ayuda a compensar déficits y a sobrevivir.

Un cerebro eficaz filtra y elimina aquello que no le interesa, diferencia lo esencial de lo importante, y olvida. El fenómeno patológico caracterizado por la ausencia de olvido es la hipermnesia. La persona que lo padece es incapaz de olvidar cualquier hecho. No pretende querer recordar absolutamente todo, y por tanto no practica ningún proceso de memorización porque todos los recuerdos de su vida se almacenan en su cabeza de manera automática y obsesiva. Gran parte de su tiempo diario lo consume inevitablemente en rememorarlos, no lo puede evitar aunque quiera, permanece atado a su pasado de forma irremediable. Lejos de parecer un sueño para algunos se convierte el algo muy molesto para quien lo padece.

Os dejo este corto basado en el cuento de Jorge Luis Borges, Funes el Memorioso. Una persona incapaz de olvidar… 








jueves, 9 de mayo de 2013

ADICCIÓN AL SUFRIMIENTO EMOCIONAL


No os espante el dolor; o tendrá fin o acabará con vosotros (Séneca)

Todos conocemos o hemos oído hablar de personas que embaucan constantemente relaciones tormentosas y cuyo vínculo ocasiona para la persona más sufrimiento que el propio placer. De fuera, no logramos entender como algunas personas prefieren tener este tipo de relación dolorosa y únicamente salen de ella para entrar en otra igual o peor.

La adicción al sufrimiento, de la misma manera que la adicción a las drogas o al juego, genera el clásico patrón de compulsión repetitiva en el que la persona no puede lidiar con la falta de conflicto en la relación y la sabotea. La elección del sufrimiento como forma de vida supone algo normal y cómodo para estas personas, pues el cuerpo y la mente buscan constantemente la homeostasis, el estado de equilibrio, y para ellos viene representado por el dolor emocional y si no lo hay sienten amenazada su propia seguridad.

Generalmente, se da con mayor frecuencia en mujeres y entienden que el amor conlleva sufrimiento y son capaces de aguantar sin límites. Si no hay sufrimiento no hay relación, ni amor. Suelen sentirse atraídos por aquellas personas que saben que más daño le harán y que son emocionalmente inaccesibles. Los adictos emocionales están acostumbrados a vivir determinadas experiencias desde la infancia, por lo que crean situaciones para obtener esa experiencia de sufrimiento. Es la única forma de sentirse cómodos en su zona de confort. Pueden creer que necesitan cambiar pero no lo hacen.

La relación con los padres pudo ser fría, indiferente o abusiva. Las constantes reprimendas y castigos invalidaron los sentimientos del niño y acabó internalizando que el sufrimiento es amor. Las necesidades insatisfechas en la infancia conducen a la ansiada búsqueda de amor que no se recibió de los padres. Sin embargo, en un ambiente familiar donde está ausente el afecto también existen momentos de cercanía y cariño, al igual que sucede en las parejas, que también presentan cualidades atractivas y muestras de aprecio. Las conductas impredecibles de los padres, la cercanía y el rechazo, es lo que genera la dependencia en los hijos y éstos, de adultos, tratan de generar situaciones que susciten esa actitud afectuosa.

La persona con adicción al sufrimiento trata de buscar el amor que no obtuvo en la infancia, una necesidad inconsciente de volver a vivir las relaciones familiares tempranas, hasta lograr el dominio de la situación y cambiar el resultado final. La decisión inconsciente que toma es repetir su patrón de comportamiento una y otra vez hasta que lo consiga.

Llegan a creer que pueden cambiar a la otra persona “con su amor”, estando dispuesto a esforzarse más por complacer, haciendo todo aquello que creen que puede salvar la relación y que finalmente llegará la ansiada felicidad. Pero el problema no son los demás, sino ellos mismos. Es imposible buscar sosiego y paz cuando estamos buscando insistentemente vivir sólo aquellas experiencias que creemos nos hacen felices.


                                       

jueves, 14 de marzo de 2013

LA DEPRESIÓN EN LOS PACIENTES ONCOLÓGICOS (II)


Lo esencial es invisible a los ojos (El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry)


La depresión en cáncer es un problema presente a nivel mundial que ha comenzado a estudiarse muy recientemente. Según la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard (Miovic 2007) el distrés emocional y los trastornos psiquiátricos son muy frecuentes en estos enfermos, sobre todo en etapas avanzadas de la enfermedad. Aproximadamente, el 50% de los pacientes presentan trastornos psiquiátricos, siendo la Depresión Mayor el más común.

Los factores de riesgo, causas y síntomas pueden variar respecto al diagnóstico en la población clínica. Los síntomas pueden pasar desapercibidos durante todo el proceso de enfermedad, ya que se “normaliza” el estado de tristeza que la persona siente a través del tiempo. Aunque se conoce la alta comorbilidad de la depresión en cáncer, son pocos los datos que existen acerca de cómo tratar y prevenir el problema.

Existen muchas causas que se pueden relacionar con la aparición del trastorno, no siendo el diagnóstico oncológico, sino los problemas familiares que pueden derivar de la nueva situación, las múltiples pérdidas a las que se ve sometida la persona y el fallecimiento de otros pacientes. Con el tiempo se va experimentando la pérdida de la autonomía, el deterioro de la imagen corporal, la pérdida de relaciones, el cambio en el estilo de vida, la pérdida de un proyecto futuro y la posibilidad de poner fin a la propia vida. Parece lógico pensar la alta vulnerabilidad que presenta el paciente para desarrollar un trastorno emocional.

En los enfermos hay que tener en cuenta no sólo el bajo estado de ánimo y la anhedonia,  también se refiere la mayor intensidad de síntomas somáticos y la presencia de menos síntomas de autorreferencia, respecto la población general. Resulta muy importante valorar el cambio comportamental, es decir, la tendencia al aislamiento, la poca cooperación en los cuidados y la hostilidad con familiares y sanitarios. Cuando el nivel de funcionamiento es menor del que cabría esperar según el estado físico salta la alarma.

La depresión en la enfermedad puede acentuar el número de quejas hipocondríacas y provocar problemas en la adherencia que puede dificultar el tratamiento. El estado avanzado de la enfermedad, el pesimismo respecto al futuro y la Depresión Mayor pueden potenciar la mortalidad. El grado de sufrimiento por la propia pérdida agoniza el proceso. La ideación suicida en pacientes paliativos está relacionada con la presencia de depresión y dolor. Si se tratan, disminuye en el tiempo.

Un diagnóstico precoz y un abordaje preventivo pueden facilitar el tratamiento. Un buen entrenamiento en comunicación al personal sanitario puede ayudar a disminuir el aislamiento del enfermo y la intensidad de su tristeza. Anticipar las necesidades y favorecer mecanismos de afrontamiento adaptativos facilitan la sensación de control y la implicación en la toma de decisiones médicas. Tratar la depresión requiere el trabajo conjunto de todos los especialistas. Otorgar dignidad al paciente e implicarlo dentro del proceso promueve su competencia y sentimiento de autonomía.